29 de enero de 2013

Mantenimiento y el Control de Inventarios


Hasta los años ochenta y principio de los noventa, la función de los almacenes, al igual que la de mantenimiento, era vista solo como un centro de costo, la tendencia en el manejo de inventario de muchas empresas en la región era simple: el control del inventario era solo cosa de la gente de los almacenes, se manejaba a través de un software hecho en casa, administrado, generalmente, por el personal de procura cuyo esfuerzo operacional estaba dedicado a suministrar a tiempo la materia prima necesaria para producir el producto final, consolidar el numero de proveedores y obtener el mejor precio de estos. El enfoque financiero estaba orientado a la reducción del valor de los inventarios en los almacenes desincorporando ítems de una forma indiscriminada y en muchos casos sin consultar a mantenimiento.

El personal de mantenimiento tenia poca o ninguna ingerencia en la formulación de las estrategias de procuras y almacén, para entonce los profesionales de mantenimiento eran vistos como unos héroes de películas, como aquellos personajes que rescataban a la dama en apuros y casi siempre salvaban al pueblo de una catástrofe, eran los encargados de apagar los incendios a cualquier costo y restablecer el honor del equipo (restableciendo el estatus operacional), y no podían ser distraídos en otras actividades que los desenfocaran de esta ardua tarea.

Ya para mediados de los años noventa, se empezaba a ver un cambio de paradigma, la baja productividad del personal de mantenimiento, los prolongados tiempos de parada de los equipos, la producción diferida por falta de repuestos, las fallas repetitivas por la baja calidad de los materiales, los costos de mantenimiento cada vez mas altos y los riesgo que todo lo anterior implicaba, obligo al grupo de mantenimiento a dar un vistazo a la forma de mejorar el control y la utilización del inventario en los almacenes, es entonces cuando se empieza a ver este asunto como un factor importante para lograr la optimización del mantenimiento y la seguridad de las instalaciones.

Una de las primeras cosas que sucedieron fue la utilización de software mas estructurados y sofisticado para el control y la planificación del inventario, empezamos a ver el uso mas frecuentemente de “Computerized Maintenance Management System” (CMMS) que incluían módulos de materiales, los cuales, se integraban a través de otras interfases, a los software financieros utilizados por los departamentos de procura, esto suponía que el personal de mantenimiento se involucrase mas en el asunto de los inventarios, sin embargo, como casi siempre ocurre no todos estábamos preparados para este cambio.

Términos como: cadena de suministro (supply chain), tiempo de reposición, niveles máximo y mínimos, evaluación de la demanda, ya no eran cosas solo de la gerencia de materiales, se trataba ahora de incluir en las estrategias de mantenimiento estos asuntos como algo propio. Los roles y responsabilidades cambiaban y la toma de decisiones no eran de manera aislada sino como grupo, evitando la eliminación de stock por reducción de inventarios u obsolescencia y permitiendo un mejor control de los niveles de stock mínimos, máximo y de los repuestos críticos.

Estos cambio también obligaron a generar estructuras organizacionales que soportaran el nuevo enfoque, especialmente en el área de mantenimiento donde se empezaban a ver los primeros esfuerzos para establecer el ambiente proactivo. Esta nueva tendencia incluía actividades de Planificación y de mantenimiento predictivo, permitiendo que se agregaran a los tradicionales grupos de preventivo y correctivo los grupo de planificación y de confiabilidad, los cuales en la mayoría de los casos, asumían las responsabilidades de estos nuevos roles. Estas nuevas posiciones en mantenimiento, junto con el personal de procura y almacenes se convirtieron en los aliados perfectos en el objetivo común de optimizar los inventarios y dar más confiabilidad a las instalaciones.

La nueva estrategia involucraba muchos aspectos, una de las mas arduas tenia que ver con la identificación y documentación de los ítem necesarios para realizar eficientemente el mantenimiento de los equipos, esto en la mayoría de los casos, se lograba con la elaboración de planes de mantenimientos y procedimientos de trabajos, que generaban a su vez listados de materiales (Bill of Material) que especificaban las cantidades, el tipo y la calidad de los repuestos, materiales y herramientas a utilizar, cosa que facilitaba enormemente la planificación de los trabajos, aumentaba los niveles de eficiencia y mejoraba la confianza del personal. El mantenimiento predictivo por su parte contribuía a optimizar las frecuencias de las inspecciones y de los recambios de piezas, evitando cambios innecesarios y reduciendo los niveles de demanda.

Otros aspectos importantes eran: la evaluación del riesgo para identificar los equipos críticos y sus repuestos, la integración de los almacenes flotantes con el almacén general, la estandarización de repuestos, indicadores de gestión para los almacenes, clasificación y revisión del stock ya existente, eliminación de los repuestos obsoletos y no críticos con mas de tres años sin consumos y otros.

Hoy día todo esto ha evolucionado a lo que se conoce como “la gerencia de la cadena de suministro” (Supply Chain Management) la cual, forma parte de cualquier estrategia empresarial por muy pequeña que sea la planta productiva. Esto se ha convertido en un factor critico para el éxito de cualquier negocio, ya no solo involucra compras de materia prima, repuestos y materiales, ahora también se trata de planificación estratégica, evaluación de los servicios y desempeño de contratistas, requerimientos de seguridad, higiene y ambiente, evaluación de las condiciones del mercado, análisis de las regulaciones locales y de los factores geopolíticos, todo dentro de un marco de valores éticos y reglas de cumplimiento estricto relacionados con el negocio, es decir, algo bien complejo donde el grupo de mantenimiento tiene mucho que aportar como parte de un todo y que involucra un gran desafío para el profesional de esta área, el cual debe procurar una formación en este sentido, para contribuir así al cambio de cultura y a la obtención de niveles óptimos de disponibilidad y confiabilidad de las instalaciones.

25 de enero de 2013

Analisis RAM

 
El análisis de Confiabilidad, Disponibilidad y Mantenibilidad (CDM) o mejor conocido como RAM por sus siglas en ingles (Reliability, Availability, Maintainability) nos permite pronosticar para un periodo de tiempo  determinado dichos parámetros de mantenimiento basados en la configuración de los equipos y su filosofía operacional.

La base fundamental de este análisis es la determinación por medios probabilisticos o analíticos de los tiempos promedios entre fallas (TPEF) y de los tiempos promedios para reparar (TPPR) de los equipos que conforman los sistemas, con la finalidad de determinar las debilidades de los mismos y poder tomar decisiones sobre las políticas de mantenimiento y confiabilidad, manejos de inventarios, utilización de nuevas tecnologías y filosofías operacionales, tanto en las etapas de diseño como en la de operación normal de las instalaciones.

Es importante recordar que el propósito de un sistema productivo es cumplir con la misión para la cual fue adquirido por su usuario o propietario, claro está, dentro de un contexto operacional racional y bien definido. Para alcanzar esta misión este debe cumplir eficientemente y con un mínimo riesgo los siguientes objetivos:

1.   Estar inmediatamente Disponibles (on-Demand) cuando el usuario los requiera.

2.   Ser Confiable para completar su misión de forma segura

3.  Ser Mantenido y reparado, bajo un esquema de tiempos de entrega establecidos necesarios para cumplir con la planificación de producción y la confiabilidad operacional requeridas.
En anteriores entregas hemos tocado este tema desde el punto de vista de los conceptos esenciales que debe conocer todo profesionales de mantenimiento (ver entrega del 24/10/2011 – http://maintenancela.blogspot.com/2011/10/confiabilidad-disponibilidad-y.html ) y esto nos  permite tener una base teórica para comprender este análisis. Ahora  nos embarcamos nuevamente en el tema para explorar una herramienta que permite diseñar nuevos sistema o evaluar los ya existentes basándonos en la identificación de los componentes con confiabilidad critica y cuantificando los impactos de las fallas, la influencia del factor humano, la perdidas de capacidades por degradación y la disponibilidad de recursos humanos y materiales, entre otros, esto con el objetivo final de establecer políticas que permitan diseñar sistemas confiables, establecer frecuencias de mantenimiento optimas y producir estrategias de operación y mantenimiento que funcionen bajo un marco de confiabilidad y manejo del riesgo preestablecidos. 

Básicamente la ejecución de un análisis RAM se enmarca en los siguientes pasos o etapas:
1.  Determinar las tasa de fallas y de reparación de los componentes o equipos que conforman los sistemas a estudiar. En esta etapa se revisan los datos históricos de fallas de los equipos y los planes de mantenimiento para determinar los TPEF y los TPPR de cada uno de ellos.

2.  Revisión y verificación de la configuración del modelo y de la filosofía operacional y de mantenimiento de los sistemas. Construcción de los diagramas de bloque (sistemas en serie, en paralelo o serie / paralelo).

3.  Modelaje RAM. Establecimiento de escenarios y análisis de sensibilidad.
 
Generalmente en la primera etapa de los análisis RAM se emplean modelos matemáticos basados en las distribuciones de frecuencias estadísticas para modelar la rata de falla de los equipos, ya bien sea con datos reales o datos genéricos y así determinar los TPEF, TPPR,  TPPF, etc. Estos valores después servirán de insumo para completar el modelo de análisis donde por lo general se configuran los sistemas utilizando simuladores y programa computarizados (RAPTOR, es comúnmente usado por que es fácil de usar y se puede descargar de forma gratuita por Internet).
Para enfrentar el reto de desarrollar un análisis RAM como operadores no es necesario ser expertos en estadísticas ni en software especializados, para esos están los consultores, los cuales, si deben ser calificados y saber cómo utilizar las técnicas de cálculo y los software, sin embargo, si debemos saber cuándo debemos aplicar esta herramienta, conocer su nivel de confiabilidad y entender cómo aplicar los resultados que provee, con esto nos bastara para poder tomar las decisiones que nos permitan mitigar los riesgos y optimizar las estrategias de operación y mantenimiento de nuestras instalaciones.

7 de diciembre de 2012

El Benchmarking en Mantenimiento.


El Benchmarking puede definirse de varias formas, una de las definiciones más acertada a mi parecer es la que indica: Que es un proceso continuo de medición y mejoramiento de las prácticas del negocio, comparadas con las compañías que pueden ser identificadas como las mejores en su clase, dentro de un entorno local o global.

Esta definición lleva implícito la idea del mejoramiento continuo en la búsqueda de un alto desempeño a través del perfeccionamiento de los procesos del negocio, esto permite a las empresas convertirse en lideres en sus respectivo entornos del mercado, dicho en otras palabras, las empresa buscan mejorar su posición en el mercado en vez de mantener el Status quo.

Antes de embarcarse en un proceso de benchmarking las empresa deben tener primero un profundo entendimiento de sus procesos y capacidades que le permitan lograr un desempeño superior, este entendimiento debe lograrse bajo un enfoque critico y sin complejos, es increíble como en mucho casos, al terminar este ejercicio y comparar los resultados bajo una perspectiva externa descubrimos que desde el inicio muchos de nuestros procesos y prácticas de negocios pueden ser considerados “Best in Class”.
Durante un Benchmarking las empresas deben permitirse pensar fuera de la caja y examinar su negocio desde una perspectiva externa. Esto permite identificar, mejorar y adaptar ideas innovadoras a la propia compañía y convertirlas en mejores prácticas.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que las mejores prácticas evolucionan con el tiempo, lo que fue una mejor practica en el pasado puede ser hoy solo una buena práctica e incluso en el futuro llegar a convertirse en una podre practica, el mejoramiento continuo es la clave, ya que, nos obliga a permanecer en movimiento y a cambiar cada día. Cuando ejecutamos un benchmarking en búsqueda de mejores prácticas, debemos entender que no existe un estándar o una norma para esto, todas las compañías tienen fortalezas y debilidades, no existe una empresa o compañía perfecta, las compañías identificadas hoy como mejores en su clase o de “Clase Mundial” pueden evolucionar con el tiempo para bien o para mal, es por eso que no debemos etiquetarnos ni permitir que nos etiqueten, lo que debemos hacer es mantenernos en un proceso de mejoramiento continuo que permita mantener a nuestras empresas como líderes en el entorno del mercado que le corresponda. 
En la mayoría de los casos un benchmarking termina en un proceso de reingeniería que permite ejecutar exitosamente los cambios o modificaciones identificados. Una reingeniería lleva implícito una serie de riesgos, empezando con los que implican los cambios en las prácticas de trabajo, estructuras organizacionales, creencias de la empresa y falta de recursos, es por eso que los procesos de reingeniería deben enfocarse en las mejoras que traerá, en vez de los cambios que se ejecutaran.

Tipos de Benchmarking

Existen básicamente tres tipos de Benchmarking:
1.     Benchmarking Interno. Envuelve diferentes departamentos o procesos de una empresa, su característica principal es que la data puede ser recolectada fácilmente y puede ser comparada rápidamente porque muchos de los factores oculto no son chequeados, tiene como desventaja que es poco probable que resulte en un mejoramiento sustancial de los procesos, este tipo de benchmarking es el principio básico del peer review utilizado por muchas empresas como inicio de los procesos de benchmarking.

2.     Benchmarking de Industrias Similares (de colaboración). Envuelve a socios externos que poseen industrias o procesos similares y en algunos casos incluso pueden involucrar a competidores. Este tipo de benchmarking puede ser muy difícil en algunas industrias, sin embargo muchas empresas están abiertas a compartir información no sensible, generalmente se enfocan en los procesos organizacionales y en establecer estándar numéricos de comparación.

3.     Benchmarking de Mejores prácticas. Se enfoca en buscar líderes indiscutibles en los procesos o practicas de trabajo de un segmento industrial o localización geográfica especifica, provee una oportunidad de desarrollar estrategias y promover mejoras significativas a través de indicadores de gestión para una industria en particular.

En el ámbito de mantenimiento no podemos dejar de mencionar lo que por mucho tiempo se ha considerado la madre del benchmarking en mantenimiento, se trata de estudio llevado a cabo por la empresa A.T. Kearney y comisionado por DuPont a finales de 1980, que evoluciono posteriormente en su modelo “Up-Time” (W.P. Ledet) basados en la eliminación de defecto y en la aplicación de principios de confiabilidad guiados por una series de cambio de estadios o dominios desde lo reactivo a la manufactura de clase mundial. El modelo de DuPont sugiere que si una empresa se enfoca solo en la planificación de mantenimiento puede mejorar su disponibilidad en 0.5%, si lo hace solo en la programación mantenimiento un 0.8%, si se enfoca solo en mantenimiento preventivo y predictivo un 2.4% y si se enfocan en estos tres aspectos a la vez podría mejorar su disponibilidad en 5.1%, aun mas si a esto se le agrega planes consistentes de eliminación de defectos en los procesos este valor podría llegar a un 14.8%.
Las trampas del Benchmarking.
Una de las trapas más comunes en las que caemos cuando implementamos un benchmarking es usar la data como un logro de desempeño. Cuando esto sucede la tendencia es a usar los indicadores de gestión para una conveniencia particular manipulando los valores para asi verse bien frente a otros, sin embargo recuerde que “malas mediciones conllevan a malas decisiones” tarde o temprano este tipo de prácticas pasa factura. Utilizar el benchmarking con un sentido NO ético es una de las trampas más perjudicial que podemos afrontar, ocultar información o usarla para perjudicar a otros, publicar información sin confirmar o no mantenerla confidencial,  son malas prácticas que deben evitarse.

18 de junio de 2012

Proyectos de Paradas de Plantas - Tournaround (TAR)


Los proyectos de paradas de planta son llamados de diferente manera según la industria: Shutdown, Shut In, Down Turn, Outage o Turnaround (TAR). Como quiera que lo llamemos, estas son palabras que suelen resultar estresantes para la mayoría de los gerentes, especialmente para los de operaciones y mantenimiento, entre otras cosas porque son ocasiones en las que dichos gerentes están más expuestos a los ojos de la organización y es cuando, generalmente, ellos (los gerentes) sonríen, bajan la cabeza y revelan sus fallas funcionales.

Sin embargo hoy día un TAR ya no es considerado como un asunto únicamente de Operaciones y Mantenimiento, ahora es usual un grupo multi-funcional y multi-departamental que asegure los procesos involucrados, en los cuales se aplican mucho de los principios de la gerencia de proyectos, con importantes y significante diferencias en la naturaleza del trabajo que implica aspectos de integridad y confiabilidad de procesos e instalaciones.

En términos generales un Turnaround se refiere a la intervención de un activo que normalmente no está disponible durante la operación normal o que lo está por un breve periodo de tiempo con el fin de ejecutar un mantenimiento, reparación, optimización o re-potenciación, que solo puede ser ejecutado con el activo fuera de servicio.

Dentro de un TAR puede estar involucrado un mantenimiento mayor (overhauld) de un equipo, el cual generalmente tiene el objetivo de restablecer las condiciones de este, desde un estado de desgaste a uno de operación normal, sin embargo, hoy día este tipo de mantenimiento se trata de evitar, ya que, las experiencias han demostrados que puede aportar entre un 10 a 20% más de defectos que cualquier otro tipo de mantenimiento, como consecuencia de la intervención masiva e intrusiva. A cambio  han sido sustituidos por reparaciones menores (que no involucran un TAR), solo cuando son estrictamente necesarias, controladas a través de monitoreo de condiciones y de actividades de mantenimiento proactivo, esto ha permitido minimizar sustancialmente los costos de paradas, reducir los riesgos y aumentar confiabilidad de los procesos.

Sin embargo, aun es común ver este tipo de intervención durante la ejecución de un TAR y es importante reconocer que por el simple hecho de estar enmarcado en un TAR, se convierte en un proceso complejo que necesita de habilidades y capacidades diferente a lo requerido por un mantenimiento ordinario. Con referencia a esto podemos decir que un mantenimiento mayor ejecutado en un TAR puede requerir de un 25% más de Horas Hombre (HH) que lo necesario para llevar a cabo otros tipos de mantenimientos, además de una  estrategia de planificación y programación totalmente diferente y de otro nivel.

Muchos lectores en estos momentos se estarán preguntando  ¿Por qué entonces hoy día se sigue usando el TAR como estrategia de mantenimiento?, la respuesta a esta pregunta puede ser variada:
  • Por requerimientos legales impuestos por la compañía o por algún ente gubernamental.
  • Por un requerimiento de mantenimiento basado en una recomendación del fabricante de un equipo o porque la experiencia propia y las lecciones aprendidas lo indican.
  • Para arreglar un problema crónico del cual nunca ha sido investigada su causa raíz.
  • Para evitar fallas por desgastes de materiales causados por los fluidos propios (productos y sub-productos) de los procesos.
  • Para corregir defectos inherentes a un mal diseño y/o selección de material.
  • Para mejorar los niveles de protección de la planta.
  • Para ejecutar rituales de mantenimiento por creencias, los cuales son totalmente innecesarios.
  • Otras
Cualquiera que sean las razones que elijamos, siempre involucra un aspecto de mejora de la confiabilidad, eliminación de defectos y/o reducción del riesgo de las instalaciones que justifica el sacrificio.
 
LAS FASES DE UN TOURNAROUND:
 
Generalmente un Turnaround es considerado como un proyecto de ingeniería de corta duración que esta dividido en cuatro fases fundamentales: El inicio, la preparación, la ejecución y la terminación.
 
El inicio: Es la fase durante la cual los parámetros del TAR son definidos. Se caracteriza por ser la etapa donde se establecen los objetivos y políticas, la organización y la información básica necesaria para su correcto desarrollo. Sus factores críticos son:
  1. Establecer y formular objetivos y políticas (Salud, Higiene y Ambiente - SHA, Calidad, Costos, Tiempo, etc.).
  2. Revisar el historial de los equipos (Búsqueda de eventos pasados)
  3. Establecer las delegaciones de autoridad. (Grupos de discusión, decisión y aprobación)
  4. Establecer los indicadores de gestión.
  5. Determinar el grado de flexibilidad con que se cuenta.

La preparación: Es la fase donde la data técnica y no técnica es validada y transformada en información útil para la correcta ejecución del TAR. Se caracteriza por la planificación, atención a los detalles y la exactitud de la información. Sus factores críticos son:
  1. Creación del plan y de las listas de trabajos (incluye los trabajos de pre-parada).
  2. Análisis de las contingencias y plan de emergencia.
  3. Preparación de paquetes de especificaciones para compras y contrataciones.
  4. Estimación de costos.
  5. Evaluar y autorizar los manejos del cambio propuestos.
La ejecución: Esta fase se caracteriza por poner énfasis en el efectivo control de los trabajos, monitoreando constantemente los aspecto y requerimientos de seguridad, higiene y ambiente (SHA), calidad, costos, programación y duración de las actividades. Sus factores críticos son:
  1. Coordinación y control de las actividades.
  2. Control de trabajos emergentes.
  3. Minimizar los gastos.
  4. Monitoreo de los aspectos de SHA y Calidad.
  5. Optimizar los tiempos de ejecución.

La terminación:   Esta fase es donde el trabajo se cierra y se entrega a operaciones. Normalmente se toma un par de semana después de concluir los trabajos con el objetivo de evaluar la ejecución y generar los reportes correspondientes. Sus factores críticos son:
  1. Comisionamiento y entrega a operaciones. 
  2. Análisis y evaluación de la ejecución.
  3. Limpieza de las aéreas afectadas y remoción de equipos.
  4. Reportar y validar los manejos del cambio efectivamente ejecutados.
  5. Desmovilización de los equipos de trabajo.
  6. Generar el reporte final.

Para mayor información recomiendo la referencia bibliográfica siguiente: Turnaround, Shutdown and Outage Management por Tom Lenahan.